sábado, 12 de diciembre de 2015

El juego frente al miedo



Este texto titulado: "El juego frente al miedo" es la transcripción de la charla introductoria al taller que impartí hace varios años en la Escuela Municipal de Música de Astorga y en la de San Andrés del Rabanedo, en León. El nombre del taller es: "La Conciencia Corporal y la Presencia Escénica". 

La charla y el taller se nutren de las pautas recomendadas por la ya extinta Asociación Española de Música y Medicina, de la experiencia adquirida a lo largo de mi trayectoria profesional y de mi propio desarrollo personal y humano. 

Espero que lo disfrutéis y le saquéis el jugo...   

Buenas tardes a todos, mi nombre es Azucena de la Iglesia y soy la profesora que os va a hablar de un tema que debemos tener muy presente, pero que a menudo se nos olvida, y esto es que: toda preparación corporal y mental que se realiza antes de audiciones o exámenes, nos ayuda a tener un estado corporal óptimo y a mantener una relación armoniosa con nuestro instrumento.

Ahora, antes de comenzar con el taller, me gustaría que cada uno de vosotros se presentara y que nos hablara sobre su propia experiencia sobre el escenario o durante un examen o simplemente cuando os mostráis ante un grupo de personas. Los que habéis actuado durante esta semana lo tendréis más reciente, venga, adelante [...]

Una vez leí algo sobre el TRAC, que es la palabra que se utiliza para definir el miedo escénico, decía esto: “el que diga que nunca se pone nervioso al salir a un escenario, es un mentiroso, un tonto o un loco”. Esta afirmación puede ser válida en el mundo de los adultos, pero a lo largo de esta tarde me gustaría que recuperáramos ese estado de ánimo juguetón de nuestra infancia, este es el estado de ánimo más conductivo para la creatividad. Todos nacemos con esta disposición y pasamos la mayor parte de nuestra infancia disfrutando plenamente de ello. Los que no sois tan niños, ¿os acordáis de la facilidad para asumir un papel u otro en cualquier clase de juego? No requería ningún tipo de esfuerzo, simplemente vivíamos el momento del pleno disfrute. Y los que todavía sois niños, no perdáis esa espontaneidad. Conforme crecemos, comenzamos a acumular miedos e inseguridades y este ánimo de juego se ve mermado y frenado en diversos grados. Aprendemos las reglas de comportamiento de la sociedad y nos convertimos en un miembro más. A pesar de todo, aunque durante este proceso de crecimiento, el estado juguetón queda limitado, ¡no se elimina del todo! Permanece en nosotros, está debajo de algunas capas de diferentes miedos: al ridículo, a no ser los mejores, etc,  pero lo importante es que puede ser recuperado y reaprendido. Aprender cómo volver a ese estado de ánimo es uno de los objetivos principales de toda carrera artística.


Práctica e interpretación

Voy a hablaros de la diferencia de dos palabras que aparentemente pueden resultar similares: práctica e interpretación, ¿alguien quiere decirme algo sobre esto? [...]

La práctica y la interpretación conllevan dos modos de pensar muy diferentes. La práctica es una actividad intelectual orientada a un objetivo (hemisferio izquierdo), mientras que la interpretación es una actividad holística, emocional e intuitiva (hemisferio derecho), orientada al proceso en sí.


El cuidado del cuerpo y de la mente del músico

En el apartado del cuerpo estaría la prevención de las tensiones musculares. Y en el de la mente, la prevención del miedo escénico. Por eso, la unión de estas dos partes, cuerpo-mente, en su perfecto equilibrio, es lo que debemos buscar para favorecer una buena actuación o un buen examen. La calidad de una actuación depende de factores que van más allá de lo fríamente técnico, con lo cual, no es suficiente estudiar y estudiar, tocar horas y horas para que el resultado sea el deseado.

También debemos tomar conciencia de la unidad y globalidad de instrumento y cuerpo, puesto que, en el momento de interpretar y expresar musicalmente una partitura, el instrumento se debe convertir en la prolongación de nuestro cuerpo; sin esto la actuación sería realizada sin llegar a su verdadera esencia.

Practicando estiramientos

Vamos a comenzar con un trabajo de conciencia corporal, para ello debemos saber que tenemos un eje que va de la cabeza a los pies, y en el momento que se rompe con una mala postura, puede ir llevando, si persiste, a almacenar una gran dosis de tensiones. Sabed que la cabeza puede pesar de 4 a 5 Kg, así que, cuando la bajamos estamos soportando el doble de peso. Los discos que separan las vértebras de la columna se ponen cada vez más duros, por eso hay que trabajarlos. Pensaremos que cabeza, cuello y espalda forman una unidad con una base firme, que son nuestros pies y nuestras piernas ascendiendo hasta nuestra cadera, como si fueran las raíces y el tronco de un árbol. ¿Cómo encontrar y sentir esa unidad? En principio haciendo estiramientos.

El peso de la gravedad aplasta las vértebras, así que, tenemos que pensar en el concepto de “tirar hacia arriba” y mantenerlo en el momento de la actuación. Estiraremos nuestra columna hacia el cielo sin perder la conexión con la tierra y con ello crearemos una fuerza que romperá el efecto de la gravedad.

Se realizarán una serie de estiramientos para favorecer el estado de nuestros músculos, que deben ser largos y flexibles. Estos ejercicios son los que se deberán realizar antes y después del estudio, de un concierto o de un examen. Con cinco minutos es suficiente. No se debe olvidar acompañar estos ejercicios con una respiración correcta, que es la abdominal o diafragmática. Cuando respiramos con la zona superior de los pulmones, estamos aumentando las tensiones del cuello y de la espalda. Este tipo o nivel respiratorio no sólo la necesitan y utilizan los cantantes, instrumentistas de viento y metal, sino que es la que todos deberíamos tener en nuestra vida cotidiana, ya que es la más natural y sana.

Después de haber hecho los estiramientos podríamos decir que estamos preparados físicamente para tocar, o sea, que hemos adquirido un buen tono corporal. Pero vamos a ir un poco más allá para lograr tener eso que se llama “PRESENCIA ESCÉNICA”.

Tenéis que sentiros reyes y reinas tocando el instrumento y pensar que la  actuación no comienza en el momento en que suena la primera nota, sino cuando vosotros, músicos, aparecéis en el escenario. Así que, vamos a retomar el concepto de tirar hacia arriba, con los pies bien pegados en el suelo, para mantenerlo en el momento de la actuación. Hay varias cosas que podemos hacer antes, aunque, recordad que todo esto no se adquiere en un día.

  1. Espejo lateral o frontal, dependiendo del hábito postural erróneo, si te inclinas hacia delante o doblas la espalda. 
  2. Cuando se toque con partitura, aprovechar en las partes más fáciles para colocarse correctamente, poniendo por ejemplo un asterisco en el papel.

Os voy a dar unos trucos para que sintáis la unidad entre cabeza, cuello y espalda (teniendo siempre presente la parte inferior de nuestro cuerpo en contacto con el suelo) éstos los realizaréis sentados: primero ponemos el dedo en la nariz, llevamos la barbilla hacia atrás, después nos tiramos del pelo del cogote hacia arriba. En todo esto no debemos sentirnos rígidos, se mueve el cuerpo pero se vuelve a recuperar la buena postura. El eje debe de romperse lo menos posible. Estamos un rato con la postura habitual y otro con la postura sana.

Hasta aquí hemos visto lo que sería un trabajo de conciencia corporal. Ahora empezaremos a profundizar un poco en el aspecto emocional.

Lo que siente un instrumentista cuando va a tocar es lo mismo que siente una fiera cuando va a atacar. Hay una subida importante de adrenalina. Es un momento algo caótico. Nuestra intención será pasar a un estado más calmado y una forma eficaz de llegar ahí, es realizando respiraciones conscientes.

En muchas ocasiones no estamos solos, sino que hay más gente en nuestra misma situación, y es entonces cuando se puede producir la histeria colectiva. Hay que hacer por tanto un trabajo de preparación. También tener una actitud positiva y de ayuda hacia los demás músicos y habrá un efecto de boomerang hacia nosotros. No caer en el error de la competitividad, porque es algo que, si se coge, siempre nos va a acompañar, nos hace esclavos y crea angustia. Nunca habrá dos músicos que toquen la obra de la misma manera, cada uno es único.

Concentración

Un problema que habitualmente tienen un gran número de músicos es la falta de concentración. Para no caer en esto podéis seguir estas recomendaciones:
  1. Conciencia de la parte inferior de nuestro cuerpo, plantas de los pies en contacto con el suelo.
  2. Cuando actúas sientes la conexión entre el instrumento y tú fusionados con las mayores posibilidades.
  3. El público está para disfrutar lo que tú das.

Pensad que el instrumento se suele  tocar  con la cabeza, por lo tanto ahí es donde se crea el nerviosismo y la ansiedad, así que, lo que hay que hacer es repartir toda la energía hacia el resto del cuerpo hasta las plantas de los pies. Y así la energía se convertirá en sensaciones corporales, dejando atrás pensamientos, juicios, valoraciones, es decir, viviremos el presente de la música y disfrutaremos del momento. Sabed que nunca se repite una misma sensación corporal. No existe el pasado ni el futuro, sólo el presente. Cada segundo tocado es cada segundo vivido. Cuando haces las cosas mecánicas estás perdiendo el tiempo.

Al principio de esta charla mencionaba la intención de unir cuerpo y mente, pues esto se logra cuando eres consciente de todos los movimientos cada vez que tocas una nota, por muy fácil que sea. Cada vez que dejas de sentir esa sensación de unión con el instrumento, tu concentración se pierde y tendría que volverse a recuperar. Por ese motivo, nada del exterior debería ser importante en ese momento.

Ejercicios de relajación

También nos ayudará a conseguir este estado óptimo realizar unos ejercicios de relajación.

SENTADOS (Periodos cortos) Relajación con música.

  1. Comodidad en la silla.
  2. Sentir la espalda contra ella. Esto es muy importante puesto que, con esto nos sentimos más seguros.
  3. El cuerpo debe estar lo más simétrico posible. Plantas de los pies en contacto con el suelo, que también nos sujeta.
  4. Manos relajadas sobre las piernas.
  5. Cerrar los ojos. Con esto bloqueamos mucha información que nos pudiera despistar y además abrimos los oídos.
  6. Respiración consciente. Es una forma eficaz para favorecer la relajación.
  7. Observar nuestro propio ritmo de respiración (se pueden contar las respiraciones).
  8. Pasar la música a nuestro cuerpo a través de la respiración.
  9. Cuando se acaba la música integrar los posibles cambios surgidos en la relajación.
  10. Despertar abriendo poco a poco los ojos, estirar los músculos.

TUMBADOS (Descanso activo, sin música) Para realizar antes de las actividades de la tarde. Ejercicio diario. Duración 20 ó 30 minutos.

  1. Tumbarse en el suelo encima de una o dos mantas. Utilizar libros de tapa blanda para ponerlos debajo de la cabeza (la barbilla no debe apretar la garganta ni estar más alta que la frente).
  2. Rodillas dobladas y pies cerca del cuerpo. Misma separación de los pies y de los hombros. Las palmas de las manos descansan en el vientre y los codos apoyados en el suelo.
  3. Conciencia de cada una de las zonas en donde el peso recae (pies, pelvis, espalda, omóplatos, nuca).
  4. Empezamos a mandar órdenes y deseos. No se debe hacer activamente, lo que se hará será dejar el cuerpo inmóvil, de lo contrario interferiría en el proceso de cambios que se quiere realizar e introduciría tensiones innecesarias.
  5. Los músculos del cuello tienen que liberarse de tensión excesiva para que la cabeza pueda moverse hacia fuera del cuerpo, hacia atrás y hacia arriba. Se necesita “hacia atrás” porque los músculos que tiran de la parte de atrás del cuello tienden a estar sobre-contraídos.
  6. El punto anterior dejará que se inicie una liberación y alargamiento de toda la columna. Entonces parecerá que la espalda toma más contacto con el suelo y parecerá también  que se ensancha.
  7. Pensar que las rodillas se dirigen hacia el techo, estimulando así una liberación y un alargamiento de los músculos. Recordar que sólo son órdenes mentales y que se visualiza la imagen.
  8. Mientras permanecéis echados, intentad localizar cualquier tensión corporal y tratad de relajar esa zona. Sed conscientes de la respiración (sentid el roce del aire al entrar y salir por las fosas nasales o sentid como sube y baja el abdomen, ya que ayuda a entrar en un estado más relajado).

¿Cómo deshacer la postura? Os giráis sobre un costado y apoyando una mano en el suelo os ponéis a gatas, después os podéis levantar. No hagáis movimientos que impliquen un sobreesfuerzo para la zona del cuello.

Esto que hemos visto hoy sólo será efectivo si sois constantes y pacientes. Cuando haya pasado un tiempo llegaréis a necesitar menos tiempo de estudio, puesto que, las horas o minutos que hayáis estado tocando serán aprovechados al máximo por la absoluta concentración de energías y por la fusión entre instrumento y cuerpo.

Vamos a hacer por último un resumen de las actividades que tendréis que realizar si queréis vivir este arte más profundamente y llegar a ser grandes músicos.


Resumen

Estiramientos: cinco minutos antes y después del estudio, examen, concierto o audición.

Relajación: (sin música) en silla o tumbado. Antes de un examen, concierto o audición.

Descanso activo: (sin música) en el suelo sobre una manta. Sesión diaria de 20 a 30 minutos. Si se puede, es recomendable que se haga antes de las actividades de la tarde.

Concentración: durante el estudio, examen, concierto o audición.

Y si queréis profundizar aun más en la unidad cuerpo-mente, prácticas milenarias como el Yoga o el Qi Gon, os ayudarán.

¡Muchísimas gracias!

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